PANORAMA DESDE EL PUENTE

Honor, justicia, ley, amor, odio, impulsos irrefrenables, obsesión, pasiones, celos... con el transfondo de la inmigración ilegal en el Nueva York de los años 50.
Estos son los ingredientes de "Panorama desde el puente", una de las mejores obras de Arthur Miller. Y esta es una de las obra que vamos a representar este año en "No Es Culpa Nuestra".
En esta páginas te hablaremos de la obra, del autor, de los personajes, de la época, del entorno social, de los entresijos de un montaje tan complicado y de nuestra visión del mismo.
Si no conoces la obra o quieres conocerla más a fondo, este es tu sitio.

EL ICEBERG

miércoles, 6 de febrero de 2008

No sé quien lo dijo, pero una vez que uno se encuentra metido en esto de el teatro y ha experimentado diversas sensaciones encima de un escenario se da cuenta de que es totalmente cierto. Un personaje es como un iceberg. Sólo se ve el 10% del personaje. Sin embargo es necesario el otro 90% para que el personaje se sustente. Si no existe ese 90% el personaje se hunde.

En una obra como "Panorama desde el puente" este razonamiento alcanza su máxima expresión. Porque en "Panorama desde el puente" los personajes, más que mostrar esconden. Y eso que esconden es, precisamente, el 90%. Sin ese 90% los personajes desaparecerían.
Por eso es tan importante comprender al personaje, entenderlo, construirlo paso por paso e imaginárselo por completo.
Es necesario conocerlo todo de un personaje si no se quiere un personaje vacío. Todo, absolutamente todo, decir una frase, hacer un movimiento, un gesto, una mirada debe venir por una causa. Y para conocer esa causa es necesario que el personaje esté lleno.
Por decirlo de algún modo, todo suma. Hay que saber cual es plato perferido del personaje, que el lo primero que piensa cuando se levanta, si prefiere camisas o camisetas, cual es su película preferida, su rutina habitual y, por supuesto, su biografía. Todo.
Puede que parezca una soberana tontería. ¿Cómo hace un actor para que todas esas cosas se noten en escena? Muy sencillo. El actor no hace nada. Simplemente tiene un trasfondo y se deja llevar. No puede pensar en todo eso. Además, ¿para qué intentarlo? El público jamás será capaz de percibirlo. Pero sí percibirá lo más importante, que los personajes se transforman en personas y que lo que sucede en escenario es real, que hay verdad. El público verá el 10%. Pero sólo lo verá si existe el 90% restante. De lo contrario verá un monigote moviendo los brazos mientras habla.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

y dentro de pocos días... la biografía de eddie carbone, damas y caballeros. todo su pasado oculto saldrá por fin a la luz. permanezcan atentos. todo lo que siempre quisieron saber y nunca se atrevieron a preguntar acerca de este fascinante portento de la naturaleza... o algo así

jesuspaco