PANORAMA DESDE EL PUENTE

Honor, justicia, ley, amor, odio, impulsos irrefrenables, obsesión, pasiones, celos... con el transfondo de la inmigración ilegal en el Nueva York de los años 50.
Estos son los ingredientes de "Panorama desde el puente", una de las mejores obras de Arthur Miller. Y esta es una de las obra que vamos a representar este año en "No Es Culpa Nuestra".
En esta páginas te hablaremos de la obra, del autor, de los personajes, de la época, del entorno social, de los entresijos de un montaje tan complicado y de nuestra visión del mismo.
Si no conoces la obra o quieres conocerla más a fondo, este es tu sitio.

PANORAMA DESDE EL PUENTE

domingo, 27 de enero de 2008

Podría decirse "Panorama desde le puente" es una obra incomoda. Arthur Miller planteó "Panorama desde el puente" desde la imparcialidad, lo que obliga al espectador a tomar una postura, a autoexaminarse y a decidir sobre los acontecimientos de la obra.

"Panorama desde el puente" no nos explica cual es el comportamiento correcto ante la situación que se plantea en la obra, no nos dice quienes son los buenos y los malos. Más bien al contrario. Lo que nos plantea es que cualquier ser humano puede sucumbir a sus instintos más básicos. En "Panorama desde el puente" todos los personajes son buenos. Y todos los personajes son malos. Ese es, básicamente el mensaje de la obra. Como dice el personaje de Beatrice: "Lo que ha pasado lo hemos hecho entre todos. Eso nunca lo olvides, Catherine".

En "Panorama desde el puente", al contrario que en la mayoría de las obras actuales, lo importante no es el final, sino el camino. El espectador puede intuir en la mayoría del recorrido de la obra lo que va a suceder. Son los personajes y las situaciones, perfectamente definidos por Arthur Miller, los que se encargan de mantener la tensión dramática y al espectador pegado en la butaca, paralizado por los hechos que ve venir y no sabe como parar. El espectador puede adivinar una sombra de lo que va a pasar, pero por un lado, no sabe cómo y, por otro, le cuesta creerlo. Por esta razón, Arthur Miller introduce al personaje de Alfieri en el texto. Alfieri no es un narrador al uso. Alfieri es un espectador más, con una postura ante los acontecimientos y una tremenda impotencia a la hora de pararlos.

Como en la mayoría de las obras de realismo americano, la tendencia al simbolismo de Arthur Miller es muy grande. La obra esta llena de símbolos. El cigarro que enciende Catherine, el azúcar que le gusta a Rodolpho, o la canción que canta, la silla que levanta Marco, incluso el título de la obra son símbolos. Cada situación, cada palabra, tiene su sitio en la obra y su razón para estar en ese sitio. No hay nada al azar en "Panorama desde el puente". Todo se dice, todo ocurre por una razón. Y casi nunca se dice lo que se piensa.

"Panorama desde el puente" transcurre en Red Hook, una barriada de Brooklyn, hogar de estibadores, muchos de ellos italo-americanos. Otros muchos, inmigrantes ilegales. Esto sitúa la obra en un entorno plagado de particularidades. Delitos, honor, justicia, amor, odio, bajos instintos, violencia, relaciones de pareja, inmigración ilegal, etc, contribuyeron a hacer de "Panorama desde el puente" un paradigma de la crítica social a través del teatro y le valieron a Arthur Miller su primer premio Pulitzer.

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